Cuánto cuesta construir una casa en Samborondón (y por qué nadie te da un número)

Las cuatro variables que definen el costo real de una casa de autor en Samborondón, y por qué el precio por metro cuadrado es la peor forma de presupuestar.

Fachada construida de Casa H1 en Samborondón al atardecer

Es la primera pregunta de toda reunión, y la respuesta honesta incomoda: depende de cuatro cosas, y tres de ellas todavía no las has decidido.

Circula un atajo peligroso: el precio por metro cuadrado. Sirve para una conversación de ascensor y para nada más. Dos casas de la misma superficie en la misma urbanización pueden separarse por un factor de tres.

Las cuatro variables

1. El nivel de terminación

Es la que más pesa y la que menos se anticipa. La estructura de dos casas iguales cuesta casi lo mismo; lo que las separa es el acabado. Un piso porcelanato de formato estándar y una piedra natural de gran formato con junta mínima resuelven la misma función y no juegan en la misma liga. Lo mismo con carpinterías, griferías y perfilería de ventanas.

2. El terreno

En Samborondón, el nivel freático alto y las condiciones del suelo pueden convertir la cimentación en una partida mucho mayor de lo previsto. Un estudio de suelos temprano es de las inversiones más rentables del proyecto: cuesta poco y evita sorpresas de cinco cifras.

3. La geometría

Cada quiebre, cada voladizo y cada doble altura tiene un costo. No decimos que haya que evitarlos — son justamente los gestos que hacen memorable una casa. Decimos que hay que elegir dónde gastarlos. Una casa con un voladizo espectacular y el resto resuelto con sobriedad cuesta menos y se ve mejor que una casa con seis gestos compitiendo entre sí.

4. El tiempo

Una obra que se alarga cuesta más: administración, alquileres, financiamiento e inflación de materiales. El cronograma es una partida del presupuesto aunque no aparezca en él.

Cómo damos un número real

No damos rangos por teléfono porque un rango inventado no ayuda a nadie. En la Asesoría de Diseño revisamos el lote, la normativa aplicable y el programa que necesitas, y de ahí sale un rango de inversión que se sostiene.

Es más barato descubrir en una sesión de trabajo que el proyecto que imaginas cuesta el doble de tu presupuesto, que descubrirlo con los planos pagados.